viernes, 20 de mayo de 2016

INFOGRAFÍA


REFLEXIÓN SOBRE LAS PRÁCTICAS





      Dos cosas que sentí en relación a las prácticas.
En primer lugar el descontento por la apatía de ciertos docentes, quienes ya no querían pertenecer a la institución ni mucho menos seguir en su profesión. Por otra parte, la motivación por ser profesores temporales, prestos a compartir nuestro conocimiento a los estudiantes y directivos del plantel.

      Dos cosas que vi en las prácticas.
El maltrato escolar, un tema muy abarcado por la educación, debido a la frustración como maestros que evitan llegar a los estudiantes. Una nueva metodología llevada al aula, demostrando con ellos que no todos los maestros del plantel son malos y mediocres con su profesión.

Dos cosas que pensé.
Interrumpir la clase e impartirla a mi manera, para demostrar la calidad de profesional en que me he convertido. Por otro lado el criticar en público (administrativos del plantel)  la labor pedagógica de los docentes de ese plantel y con  ello lograr que esos docentes salgan de aquellos puestos que no merecen.

Dos cosas que se haya escuchado
La inconformidad docente, tema mencionado con anterioridad junto con el cansancio docente sobre su labor pedagógica. Además los susurros de los niños por tenernos en su aula.

Dos  cosas que harás como fruto de las prácticas.
Investigar sobre cuáles son los mejores métodos de enseñanza para aplicar en el aula y dialogarlo con personas que conozca él área de la pedagogía, para encontrar orientación y consejos sobre las diferentes labores pedagógicas vividas en la escuela.

Dos cosas que pondré en marcha.
Visitar la escuela para conocer más sobre una labor pedagógica ideal e intervenir con varios compañeros para realizar algún tipo de propuesta metodología para el plantel.

Dos meteduras de pata de los practicantes, docentes o tutores en las prácticas.
Tutor académico y personal administrativo del plantel, aunque siendo franco, prefiero evitarme comentarios al respecto.


jueves, 19 de mayo de 2016

TEXTO IMPRESIONISTA


Prácticas pre – profesionales en la escuela San Francisco de Peleusí
El inicio de una jornada de labor comienza, y esta vez en relación a nuevas prácticas universitarias para nutrir toda la pedagogía que a la largo de un estudio cauteloso e investigativo se ha ido forjando y transformando en cimientos puros, dignos de un buen maestro, facilitador del aprendizaje.
Tras el arribo se hizo notar el interés de docentes y administrativos, quienes en crítica tanto buena como mala, accedieron a ser los mentores durante todo el proceso y jornada laboral donde se halle presente el practicante. Por otro lado, los escolares entre susurros y abrazos recibían con alegría a sus nuevos maestros temporales, quienes mediante el juego y la didáctica construirían juntos una enseñanza y aprendizaje deseado por el niño y su grupo clase.
La sorpresa y alegría, fueron las primeras impresiones reflejadas en los escolares, sentimientos percibidos al momento de ingresar a su grupo clase para convivir con ellos. Una observación cuidadosa se llevó a cabo en el grupo, en especial a la docente quien a manera tradicional dirigía la clase para sus niños, mismos quienes mediante la cultura del miedo se encontraban condicionados y por ende la no participación y colaboración escolar se veía reflejado en su carácter y conducta. La tan anhelada pedagogía que iba a nutrir a los practicantes, quedo por el suelo, debido a su mal protagonismo como facilitadora de enseñanza, sin embargo esta labor, quedó registrada como una tendencia a las acciones que no se deberían cometer como maestros futuros, es decir, dejar atrás lo tradicional y empezar a innovar estrategias metodológicas que terminen con los golpes y gritos que han sido incluidos en la pedagogía monótona ambigua y que se vieron vivenciados en este grupo clase.
Los días fueron avanzando, más impresiones salían a flote, en este caso emitidos por la maestra de todo ese grupo clase. El cansancio o fatiga por ser una facilitadora del aprendizaje, era un reflejo demostrado por ella, un agotamiento que se debía a su larga trayectoria como profesional de la educación, con carácter fuerte que lo demostraba en sus clases ejecutadas de manera dictatorial, quebrantando toda relación afectiva entre docente y estudiante.
La relación afectiva entre practicante y escolar se fue fomentando a tal punto de sentir el respeto mutuo de los infantes a cargo. Ese concebir se manifestó en la intervención ejercida de los nuevos maestros, quienes supieron llegar a los estudiantes con dinámicas, participaciones y juegos, algo que sin lugar a duda impresionó a la facilitadora, quien demostró su reacción en forma de gratitud por la calidad de futuros docentes que se encontraban en su grupo clase. Los estudiantes de igual manera se abrieron a los practicantes universitarios, quienes prestos por ayudar, orientaron y manejaron la clase con profesionalismo y mucho respeto.
A manera personal, la experiencia vivenciada fue una de las mejores a lo largo de la carrera. El profesionalismo del practicante se forjó aún más tras ausencia de la maestra, porque se dirigió al grupo clase de excelente manera, ya sea con la continuidad de sus clases o revisión de un anterior contenido. No existía una sobre posición del estudiante con sus nuevos maestros,  mucho menos la falta de respeto mutuo. Todo fluyó en pro de ambos (estudiante - practicante), no existió desconfianza ni nerviosismo al hablar, todo fue hermoso. Las clases efectuadas fueron significativas y provechosas, reflejo de ello los exámenes finales donde no salieron tan mal a diferencia de las anteriores pruebas realizadas, gracias al refuerzo de anteriores temas revisados. Los chicos participaron mucho y de manera alegre, manifestando gratitud en sus ojos y agradecimiento por mostrarles un mundo en donde el juego y la participación van de la mano con su aprendizaje.
Mencionan que la principal falla en la educación, radica en los estudiantes por su falta de razonamiento. De mi parte creo que es una idiotez mencionarlo, debido a que la principal grieta radica en el docente, por la pedagogía que imparte o por convertirse en un facilitador del aprendizaje sin siquiera tener vocación e interés por enseñar a escolares.
Se debe realizar esta acción con respeto, y más que ello que sea una profesión que guste y deguste en todas formas y maneras al pedagogo, para con ello lograr que la educación del miedo culmine su periodo. En conclusión los estudiantes no deberían sufrir ni soportar un carácter prepotente a causa de una mala decisión profesional o fatiga laboral, ellos deben aprender en un clima apto donde su opinión sea la principal herramienta dentro de un aula, para así llegar juntos a una meta en común el aprender jugando.